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viernes, 30 de agosto de 2024

Cuando vuelva a verte

Cuando vuelva a verte, dejando otra lluvia tirada en el suelo, tú me responderás hasta el último grito. Me sabrán a poco todos los vientos, todos. Cuando vuelva a verte, tus velas llegarán a mi puerto, y en mi tierra desierta, ya lo siento ahora, los pájaros perfumados, en lentas espirales de vuelo me hablarán de vos. Chely, 2003 (collage de versos extraídos de diferentes poemas)

lunes, 20 de noviembre de 2023

¿Piedra, papel o tijera?

Último día del Mundial de Escritura. Son las nueve de la noche y todavía estoy en veremos; y eso que lo intento desde las ocho de la mañana. Más de doce horas; ninguna idea o ideas que no me gustan. No se me ocurre nada. La tecla borrar de mi compu ya está cansada, igual que mis neuronas. Estoy muy resfriada. Sólo me motiva no fallarle a mi grupo. Es sábado, el día especial que le dedico a mi esposo. Miro los objetos que me rodean: mi agenda; mi cartuchera colorinche; el mouse; el estuche de mis lentes; la ruana que le presté anoche a Agustina porque tenía frío mientras miraba una película; el cajón con las piedritas sanitarias de nuestras gatitas; la mesa; las sillas; un tarro de miel que le regalaron a Héctor en el trabajo. El reloj de pared. El tiempo que corre… Leo nuevamente la consigna y me pregunto: ¿qué selecciono? ¿Enumero objetos primero? ¿O pienso en la escena, en una historia y de ella extraigo objetos que me permitan narrarla? Voy hasta el escritorio donde tengo mi biblioteca, a ver si el entorno me inspira más. Muchos libros; cantidad de títulos; millones y millones de palabras; infinitos caracteres. Invoco a los escritores, de esos libros: ¡Por favor, ayúdenme! Surge la imagen de Emilia, mi nieta, jugando con su tío a “¿Piedra, papel o tijera?”. “Son tres objetos”, me digo, que invitan a optar, a elegir. ¿Qué se me podrá ocurrir con esto? Preparo el almuerzo. El “Piedra, papel o tijera” sigue en mi cabeza. “¡Por algo será!”. Aparece una incógnita recurrente en mí desde hace tiempo: ¿Qué va a pasar con mis cosas el día que yo me muera? Exprimo al máximo mis neuronas. Y recuerdo lo que dijo el coordinador de este torneo de escritores: “esto es un juego”. “Es el último día del Mundial”, repito. "Tengo que jugar de algún modo". Me consuelo: ¡demasiado! Algo va saliendo, con dificultad, pero va saliendo. Mi hija Agustina me dice que esta idea podría ser para unos nenitos de primaria… "Pero el tema medio fuerte", le digo. La miro muy seria; después nos reímos a carcajadas… ¡Puedo asumir mis límites! ¡Mostrar mi vulnerabilidad! ¿Qué pasará con mis cosas el día que yo me muera? ¿Piedra, papel o tijera? ¿Con mi colección de plumas; mi piedrita dibujada; los lentes que ya no uso, y mi mate de madera? ¿Piedra, papel o tijera? ¿El celular ya gastado; mi carrito de mandados; aquel libro favorito que aún llevo en mi cartera? ¿Piedra, papel o tijera? ¿Qué será de mis cuadernos donde guardé pensamientos; y de la netbook tan vieja donde escribo este poema? ¿Piedra, papel o tijera? ¿Se quedará Agustina con mi ruana color verde? ¿Y Vero con ese chal que ahora uso en primavera? ¿Piedra, papel o tijera? ¿Será Gabriel el que escoja quedarse con mi bufanda y con las pocas monedas que tengo en mi billetera? ¿Piedra, papel o tijera? ¿Mis lanas, mi costurero, los dedales del abuelo? ¿Se usarán, se venderán en una feria cualquiera? ¿Piedra, papel o tijera? ¿Qué va a pasar con las fotos, con mi bici, mis revistas, las mantillas de mi abuela? ¿Piedra, papel o tijera? Seguro Héctor elija los vinilos, los compactos, los videos BHS, los muñequitos de cera… ¿Piedra, papel o tijera? ¿Será Emilia la que copie las recetas que yo dejo; y use todos los fibrones que guardo en mi cartuchera? ¿Piedra, papel o tijera? ¿Y Santiago? ¿Se quedará con algo? ¿Con mi taza, mi bombilla, mis licores, mi paraguas, lapiceras? ¿Piedra, papel o tijera? Seguro me iré volando cargada de mil recuerdos, Soltando, soltando, objetos… Me iré liviana y sin prisa abrazando mis afectos. El tiempo habrá terminado. No importa. ¡Será otro el juego!

martes, 24 de mayo de 2022

Las recetas de mamá

Guiso de fideos/arroz/lentejas

Ingredientes: (para 2 porciones abundantes)

1 cebolla chica

1diente de ajo

1/2 pimiento rojo mediano

1 zanahoria

2 papas medianas

300 g de carne picada o de carne para estofado

1 chorizo colorado

2 tazas de agua o caldo 

1/2 paquete de fideos guiseros (mostacholes, coditos o tirabuzón); o 1taza de arroz ya cocida; o 1 taza de lentejas ya cocidas

1/2 cajita de puré de tomate

Sal, condipizza a gusto.


Preparación:

• Hervir los fideos/arroz/lentejas con sal, colar y reservar

• Cortar en cuadraditos la cebolla, el pimiento,  la zanahoria y la papa. Si la carne es para estofado, cortarla en cuadraditos, también. 

• Colocar un chorro de aceite en la olla Essen.

• Cuando esté caliente,

 poner a dorar (sellar) la carne y los chorizos.

• Agregar luego la cebolla, la zanahoria y el pimiento.

• Cuando la cebolla esté transparente agregar el ajo picado y una de las tazas de agua, revolver bien.

• Cuando la zanahoria esté un poco menos dura, agregar la papa. Agregar más agua. Seguir revolviendo.

• Cuando la papa, esté un poco blanda, colocar el tomate. Condimentar con sal y demás. Revolver.

• Cuando esté todo al dente (significa blando,  pero no super blando), y la carne cocida y blanda, agregar los fideos/arroz/lentejas
. Esperar q se calienten y listo. A comer!

martes, 29 de junio de 2021

MI ALEPH por Araceli Casagrande

Estoy atravesada por el infinito de la lectura.

Por todos los tipos de intertextualidad.

En mi microcosmos, los textos dialogan de todas formas.

Soy mi propio Aleph.

En cada ángulo, en cada arista de mi ser se ha quedado atrapada alguna trama, una bella descripción, una imagen, miles de imágenes, una frase, la frescura de algún diálogo, este personaje, aquella canción, una escena, ese poema sagrado, el complejo de Edipo.

Mi punto mítico alberga tanto la depresión de Harry Haller, el lobo de la estepa; como el optimismo de Robinson Crusoe; la fuerza bruta de la Carancha lidiando con las adversidades del Delta; y la inocencia y la ternura del mundo maravilloso de Alicia.

Estando allí, en mi Aleph, he podido sorprender a Pirandello escondido detrás de un anaquel, para no ser encontrado por unos personajes que lo andan buscando desesperadamente; y me he dejado atrapar por los queridos monstruos de Elsa Bornemann.

Me maravillé con el erudito Borges y aplaudí el coraje de Arlt, quien jamás claudicó ante la dura crítica de muchos. Alguno de ellos también me habitan.

Los padecimientos de Martín Fierro han pasado y se actualizan en mis membranas argentinas. La decepción de Alfonsina fue la mía. Aún conservo el “Tú me quieres blanca” que mi madre recitaba; y que yo aprendí a repetir de memoria cuando todavía no sabía leer; así como también el “puedo escribir los versos más tristes esta noche” que han inspirado mis poemas adolescentes.

Mi Aleph es un divino arcón, el búnker protector de fantasías, de sueños, de emociones.

Leer me ha abierto la cabeza como a Mafalda y me ha dado el idealismo de Susanita. Me ha enfrentado a revelaciones extraordinarias como cuando Hamlet supo que el asesino de su padre era su tío, o cuando el Dr Jekyll mostró que también era Hyde.

Cuando dispongo mi espíritu y me sumerjo en los destellos de luz que emergen de mi Aleph, escucho voces entremezcladas.

Sin embargo puedo distinguir las que se me hacen familiares:

la del principito pidiéndole a alguien que le dibuje un cordero; la de Gregorio Samsa que se pregunta a sí mismo, esa mañana, qué le ha pasado a su cuerpo; las del mago de Oz y Dorothy que conversan afablemente; y también la de mi tía Cata que intenta por tercera vez que mi "yo niña" entienda El Quijote.

Suelo escuchar el grito feroz de aquel moteca la noche que los aztecas lo llevan boca arriba para el templo de los sacrificios durante Las Guerras Floridas.

 

En mis pesadillas recurrentes aparecen la criatura de Frankenstein; el conde Drácula y todas las proyecciones cinematográficas que surgieron a partir de estas novelas, y que alguna vez vi muerta de miedo.

Hay días en los que quiero volver al origen, retornar al vientre de mi madre como lo hace Marcial en su viaje a la semilla o nacer ya grande como Benjamín Button.

Todo puede estar en ese punto infinito: la magia, el desorden, la inspiración, el genio de la creatividad, los fracasos, los deseos, la inocencia, la soledad, el amor.

Puede estar lo que recuerdo y lo que he olvidado; el pasado, el presente y el futuro; el cielo y el infierno; la verdad y la mentira. Mis luces y mis sombras.



domingo, 11 de octubre de 2020

Paleta de otoño

 Rojos, 

naranjas,

amarillos,

tibieza dorada del sol,

última pasión de los verdes, 

hegemonía del ocre,

matices de desvelos otoñales.

11/10/2020




viernes, 9 de octubre de 2020

Vida

Creo palabras

en súbitos momentos de lujuria

para parirlas luego,

mientras tanto las protejo,

les doy forma,

las cuestiono,

les canto, las ordeno...

Van creciendo,

crecen y crecen...

Cada palabra, una célula

del tejido de mi poem
a;

cada palabra engendra otras; se divide luego.

Y más células, más...

y más palabras, más...

y el silencio de crecer

y el de aún no haber nacido.

Alimento mis palabras,

les doy vida,

las siento vigorozas; a veces, hasta crueles,

débiles, efímeras, distantes, perdidas...

Sin embargo, se me hacen familiares;

las voy queriendo de a poquito

hasta amarlas para siempre

porque son mías, con mi sangre y fantasía,

soy yo en ellas,

yo que renazco en la euforia enloquecida

o en el tibio silencio que dan vida.


Araceli (1995)



sábado, 7 de julio de 2018

Aún no

La vida me despeina la cara
de vibrante silencio acompasado.
La realidad me sacude
los huesos, la sombra y el alma.
Pero... sé que estás ahí.
Ante mi desnudez herida
se puebla mi jardín de esperanza.
Nueva brisa,
gritos acallados que por fin salen.
Sé estás ahí...
Sabores insólitos, de paladares vírgenes.
Renuevo tu inquietante palabra
y la huelo como a un limón
recién cortado.
Sé que estás ahí...
La frágil tibieza de tus manos
me da la certeza
de que aún no te he perdido.

Chely, 07/07/2018

lunes, 24 de octubre de 2016

SOLTAR

Tu río,
mi mar,
nuestro amor alborotado
entre peces y caracolas
que lastiman.

Gigantes margaritas
descubren un páramo rellenito y placentero
lleno de ternura suavecita.

Entonces...
veo el puente, claro, clarísimo;
lo cruzo silenciosa para abrazarte
para retenerte, aunque sea,
un poquito.

Y después... y después, hijo querido,
dejarte ir nuevamente.

Araceli Casagrande, 21/10/16

martes, 16 de agosto de 2016

El sabor del amor

La abuela Felicidad es la mamá de mi mamá, vino de España a los 15 años. Su hermana Josefa  - que ya había venido antes -, le había prometido que, cuando consiguiera un trabajo y lograra instalarse, buscaría algo para ella y la mandaría a llamar para que viniese a la Argentina.
Josefa consiguió empleo de mucama cama adentro en una casa de ricos, en un barrio porteño muy pituco.
A los cuatro meses de trabajar allí, se enteró de que necesitaban una ayudante de cocina, alguien que se ocupara de lavar la vajilla y de hacer las compras. Ese fue el puesto que ocupó mi abuela Felicidad.
Su curiosidad innata la llevó a superarse y así pasó de lavaplatos a auxiliar de cocina. Allí conoció los sabores, las texturas y los olores de la cocina internacional. Sabía de platos franceses e italianos, aumentó los conocimientos de la cocina española y, aunque nunca pudo ser la jefa de cocina en aquella casa, sí lo fue en la propia.
Mi abuela cocinaba como los dioses, era insuperable. Con poco hacía mucho. De los ingredientes más austeros y sencillos lograba una comida exquisita. Para ella la cocina era un arte y con su creatividad hacía que todos los comensales gozaran de una mesa bien servida. Además había aprendido allí, en la mansión de los ricos, qué mantel era el apropiado: siempre debía estar impecable y perfectamente planchado, lo mejor era que fuera de lino blanco o marfil. Si era para un almuerzo podía ser de color, pero claro. La servilleta, para las ocasiones especiales, tenía que tener un tamaño de 60 x 60 centímetros por considerarse más elegante y se debía colocar doblada en forma de rectángulo o triángulo a la izquierda o encima del plato. Jamás imitando formas de pájaros o flores, ni tampoco colocadas dentro de la copa. ¡Había que respetar el protocolo!
Obviamente, también había aprendido qué vino era el adecuado para cada celebración: jerez para el consomé; vino blanco, para el pescado; tinto, para las carnes y champán o cava, para los postres.
Todos estos conocimientos de buena mesa mi abuela Felicidad los fue impartiendo en su única hija mujer, Araceli, mi mamá. Lo hacía con tanta pasión que también mamá respetaba todos estos rituales en las fechas especiales: Navidad, Pascuas, cumpleaños o cuando teníamos una visita “importante”.
Ya desde niñas, a mi hermana, Marita, y a mí nos enseñaban a disponer adecuadamente las copas sobre la mesa, las que debían responder al orden en que se iban a consumir los vinos: de izquierda a derecha, la más pequeña para el vino blanco o el dulce; luego la mediana, para el tinto; la más grande, para el agua, soda o gaseosa. La de champán, la alargadita flaca, se colocaba después de la de agua y un poco desplazada hacia el centro de la mesa.
En cuanto al menú, recuerdo que también mamá lo consensuaba con la abuela. En esas fechas habitualmente había una entrada ligera como para ir tranquilizando el estómago; un primer plato, por lo general en base a pescado o pollo; y un segundo plato, el principal, más fuerte con carne de vaca y abundantes guarniciones. Del postre se encargaba mamá. Ella era la especialista pues había cursado su secundario en una escuela de oficios donde le enseñaban, casi a nivel científico, todas las tareas domésticas; incluidas en ellas, la atención de los hijos (Puericultura).
Pero, volviendo a mi abuela, quiero detenerme en uno de esos primeros platos que servía con tanto amor, porque allí, en ese condimento tan especial, el amor, radicaba el secreto de todos sus sabores. ¿Cuál era el plato? “Coquillas o conchillas o conchas de mar”. Así se llamaba al plato porque la preparación era contenida en el caparazón de una ostra de mar. Tanto mi abuela como mi mamá preparaban el contenido de la siguiente manera: hervían pescado o, en su defecto, pollo con ricas verduras (ajo puerro, cebolla, zanahoria, zapallo, pimiento, etc.) para que le dieran buen sabor. Luego desmenuzaban la carne o la picaban muy finamente. Aparte, en una sartén, saltaban – preferentemente en aceite de oliva – cebolla de verdeo y morrones bien picaditos. Una vez tiernizado todo, agregaban a esto el pollo o el pescado. Salpimentaban y unían con salsa blanca bastante líquida o crema de leche con almidón de maíz. Esta pasta era colocada en estos caparazones, espolvoreada con queso rallado o perejil picado y, finalmente se gratinaban a horno bien caliente antes de servir. Realmente, una delicia.
Cuando falleció mamá nos dejó entre su maravilloso legado de amor - reflejado en gestos, actitudes, palabras, sabiduría de vida, fe infinita en Dios – aquellas recetas de cocina que también heredó de su madre, la abuela Felicidad.
A pocos días de su partida, mientras ordenábamos la casa de mamá, encontramos una caja que contenía cuarenta y dos de estas adoradas coquillas: grandes, medianas y chicas. En ese instante aparecieron también nuestros momentos de infancia: recibíamos las coquillas del tamaño proporcional a la edad que teníamos. ¡Cuántos recuerdos maravillosos revivimos! Inmediatamente, nos las repartimos: veintiuna para cada una. Nos juramos que no habríamos de perder la receta.
La primera Pascua sin mamá nos reunimos a comer la familia de mi hermana y la mía propia. Fuimos doce comensales en total. Para que también mamá y la abuela participaran de esta mesa unimos nuevamente las cuarenta y dos coquillas y las preparamos de pollo, tal como la aprendimos. Para acompañarlas elaboramos además una receta heredada de los bisabuelos españoles: empanada gallega.
Lo cierto es que todos: grandes, medianos y chicos; hijos, primos, maridos, cuñados disfrutamos de una mesa especial, llena de Felicidad, como la abuela, que vino a estas tierras para forjarse un futuro mejor que el que le proponía su Patria.
La alegría de nuestros hijos, la emoción de nuestros corazones memoriosos, el clima de familia, el calor de hogar y los paladares satisfechos de aquel día confirmaron que había valido la pena ese destierro.

Araceli Casagrande, 2012

miércoles, 9 de octubre de 2013

CITAS DE LIBROS 3

El amor, la fe y la verdad

"En esta situación, ¿puede la fe cristiana ofrecer un servicio al bien común indicando el modo justo de entender la verdad? Para responder, es necesario reflexionar sobre el tipo de conocimiento propio de la fe. Puede ayudarnos una expresión de san Pablo, cuando afirma: « Con el corazón se cree » (Rm 10,10). En la Biblia el corazón es el centro del hombre, donde se entrelazan todas sus dimensiones: el cuerpo y el espíritu, la interioridad de la persona y su apertura al mundo y a los otros, el entendimiento, la voluntad, la afectividad. Pues bien, si el corazón es capaz de mantener unidas estas dimensiones es porque en él es donde nos abrimos a la verdad y al amor, y dejamos que nos toquen y nos transformen en lo más hondo. La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor. Esta interacción de la fe con el amor nos permite comprender el tipo de conocimiento propio de la fe, su fuerza de convicción, su capacidad de iluminar nuestros pasos. La fe conoce por estar vinculada al amor, en cuanto el mismo amor trae una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad". (26)


"En realidad, el amor no se puede reducir a un sentimiento que va y viene. Tiene que ver ciertamente con nuestra afectividad, pero para abrirla a la persona amada e iniciar un camino, que consiste en salir del aislamiento del propio yo para encaminarse hacia la otra persona, para construir una relación duradera; el amor tiende a la unión con la persona amada. Y así se puede ver en qué sentido el amor tiene necesidad de verdad. Sólo en cuanto está fundado en la verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común. Si el amor no tiene que ver con la verdad, está sujeto al vaivén de los sentimientos y no supera la prueba del tiempo. El amor verdadero, en cambio, unifica todos los elementos de la persona y se convierte en una luz nueva hacia una vida grande y plena. Sin verdad, el amor no puede ofrecer un vínculo sólido, no consigue llevar al « yo » más allá de su aislamiento, ni librarlo de la fugacidad del instante para edificar la vida y dar fruto". (27, frag.)

Extraído de Carta Encíclica Lumen Fidei (Papa Francisco)

viernes, 4 de octubre de 2013

CITAS DE LIBROS 2

La naturaleza de la creatividad
La creatividad es una cualidad originaria del funcionamiento del hombre... La reflexividad sobre sí misma, la capacidad de pensar sobre los propios pensamientos, abre el camino a la inusual capacidad, en el caso de los humanos, de generar nuevos conceptos, hipótesis, apreciaciones de situación, posibilidades de acción, incluyendo la posibilidad de apoyarse en lo que el entorno le brinda, con lo cual incrementa sustancialmente su capacidad de desenvolverse en el mundo. La condición creativa no es un don ni una rara condición, es parte de la naturaleza humana y depende de cómo se desarrolle el sujeto ( de Rendo y Vega).

Extraído de "Juego - Resiliencia - Resiliencia - Juego" 
de Susana Gamboa de Vitelleschi

CITAS DE LIBROS 1

Heridas de la vida
Muchas personas sufren por la falta de amor. Porque ya desde niños han hecho todo lo posible por ser apreciados y amados, pero no recibieron la atención y el cariño que necesitaban. Así les ha quedado el corazón herido y nunca tienen el amor que buscan, siempre se sienten defraudados. Porque en realidad esa herida de amor no se cura con compañía, caricias y atenciones. Eso es como una droga que a la larga no hace más que agrandar su necesidad interior, y la herida se vuelve más profunda.
Esa herida de amor se cura sólo en la soledad, enfrentando lo que uno siente, reconociéndolo con claridad, mirándolo de frente, poniéndole un nombre al propio dolor, y dándose cuenta de que no vale la pena vivir pendiente de esa necesidad, como mendigos y esclavos. Porque si uno no enfrenta esa soledad dolorosa y no acepta morir a esa necesidad enfermiza de amor, sólo utilizará a las personas para satisfacer esa necesidad, y así nunca podrá vivir un amor o una amistad de verdad.
Cuando uno enfrenta hasta el fondo su soledad interior, descubre que allí está el Señor golpeando a la puerta, con toda la fuerza sanadora de su amor divino. Recibiendo ese amor nos sentimos dignos, nos sentimos valorados de verdad, nos sentimos reconocidos gratuitamente, y entonces sí podremos dedicarnos a dar amor a los demás sin esperar que nos devuelvan algo. Sólo así sabremos por fin lo qué es el amor.

Extraído de "Un estímulo todos los días" de Víctor Manuel Fernández (Día 25 de setiembre)


domingo, 21 de julio de 2013

Regalos para ustedes, amigos míos...

Regalos que no tienen precio

1.- El regalo de Escuchar.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.

2.- El regalo del Cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.

3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: "me gusta reír contigo"

4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme", un detalle como estos puede ser recordado de por vida Y CAMBIARLA A UN TAL VEZ.


5.- El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero "te ves genial de rojo", "has hecho un gran trabajo" o "fue una estupenda comida" puede hacer especial un día.

6.- El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.


7.- El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Sé sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.

8.- El regalo de la disposición a la gratitud.

La forma mas fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".

Los amigos son raras joyas, que pueden hacerte enojar y sonreír, que poco a poco aprenden a escuchar, a alentarte y ellos siempre abrirán su corazón a nosotros.

El texto que antecede no es mío lo extraje de otro blog http://foro.univision.com/, me lo enviaron por correo electrónico y me gustó mucho.
A todos mis amigos: ¡¡¡FELIZ DÍA!!! con un día de atraso, ya que todos los días son para festejar y cultivar este preciado don de la amistad. Gracias porque ustedes YA SON UN GRAN REGALO. DIOS LOS BENDIGA.

lunes, 1 de julio de 2013

Hermoso video para compartir en familia

Este es el link a un video que me compartió mi amiga Mechi a través del Facebook con el título "Orientaciones familiares". Ese es mi objetivo al publicarlo, ayudar a los papás a cumplir dignamente su rol. Aquí va:
Video para los papás

lunes, 24 de junio de 2013

El uso de las TIC para expresar AMOR

Las TIC, Tecnologías de las Información y la Comunicación, se crearon justamente con el objetivo de propiciar una mejor comunicación y ofrecer diversas fuentes de información. Si son usadas - como todo lo hecho por el hombre - para hacer el bien son excelentes herramientas o -como lo expresa mejor Pamela Livingston- óptimos asistentes.
En el día del padre, 16 de junio de 2013, nuestros hijos, las usaron par expresar su Amor... Aquí va el video que le regalaron al papá:


lunes, 22 de abril de 2013

El mejor legado de mis padres: la Fe


En el Día de los Fieles Difuntos del año pasado, 2012, esto pegué en el muro de Radio María Argentina, ante la consigna: ¿qué semillas nos dejaron nuestros seres queridos que ya partieron a la Casa del Padre?

"Las huellas de los seres queridos que ya partieron son muchas, algunas imperceptibles pero certeras. El legado más importante que he recibido fue de mis padres: en primer lugar, la valentía de continuar con el embarazo y recibirme, porque mi mamá ya era "grande" (40) y algunos médicos aconsejaban mi aborto. Las palabras de mi papá fueron: "si Dios manda este bebé, vamos a tenerlo..." (ya habían nacido mis hermanos, Juanjo y Marita) Por esas cosas de la vida, mi hermano falleció a los 15 años en un accidente. Una vez la escuché hablar a mi mamá con una amiga a la que le decía que Dios los había iluminado ante la decisión primera y que lo bendecían por tenerme. Esto fue altamente gratificante para mí. La segunda herencia esencial y que se desprende de la primera es la FE. Justamente en este, el año de la FE se cumplió un año de la muerte de mamá. Por eso hoy es un día de gratitud. Gracias, por ser transmisores y educadores en la FE. Sin ella, mi vida y, por ende, la de mis hijos, no tendría sentido".

martes, 9 de abril de 2013

Confianza Total

En este camino de aprendizaje que es la vida, me encontré por "causalidad" - no creo en las casualidades - con este documental. La protagonista Verónica de Andrés es una especialista en temas de crecimiento personal que, junto a su hija, escribió el libro "Confianza total" y produjo la siguiente película. Se refiere al "poder del Amor", de ese "Amor" infinito que nos creó y al que, una gran mayoría, llamamos Dios, Creador, Ser  Supremo. Habla de "confianza" en esa esencia divina que todos llevamos dentro. Por eso, asegura y coincido plenamente, el cambio se gesta desde dentro. ¿Lo compartimos? (Dura un poquito más de una hora. Tomate tiempo para verlo, vale la pena. También lo podés ver de a ratos...)


lunes, 1 de abril de 2013

Me encantó

Cuando Axel, -el joven cantaautor argentino- se presentó para animar la vigilia de asunción del Papa Francisco frente a la catedral de Buenos Aires, me enteré por un cronista que al Santo Padre le gustan mucho las letras y música de las canciones de este artista. Por ese motivo y porque también soy fan de Axel, ofrezco el enlace para que vean el video de una de sus canciones, "Un nuevo sol". Me parece profética, como si el cantante se hubiese anticipado a las intenciones del nuevo Papa. Roguemos y "demos al mazo" para que esas intenciones se transformen en la realidad que tanto esperamos. ¿Lo compartimos?


Video "Un nuevo sol"

lunes, 18 de marzo de 2013

CORAZÓN DESBORDADO

Hay momentos en la vida en que uno siente que el corazón sale de su órbita, se agranda, se oxigena, recobra mayor vida. Eso me sucedió cuando me enteré de que teníamos nuevo Papa, que era argentino y que se llamaba Francisco, nombre que mi madre nos había hecho adorar a mis hermanos y a mí en la persona de San Francisco de Asís con los relatos sobre su vida.
Un sentimiento de emoción me embargó: me sentí acariciada de manera especial por Dios, como si un manto de ternura se hubiese desplegado en nuestra Patria.
El mate más santo.
Después de ver y escuchar las noticias que se iban suscitando una a una sobre el Papa Francisco, también experimenté un sentimiento de preocupación sobre la responsabilidad que le tocaba afrontar al sumo pontífice y, por extensión, a todos nosotros. Sentí que estábamos siendo "mirados" por el mundo de manera especial y que, -no porque me importe demasiado lo que digan los demás- como decía mi papá "no sólo hay que ser; sino, parecer". Por esta última razón, considero de suma importancia y trascendencia los signos que nos está ofreciendo nuestro Papa, porque ellos son lo más tangible, lo que nos lleva a lo intangible, al corazón. El nombre adquirido "Francisco", el acercamiento espontáneo a la gente, la existencia de un gran amigo judío (Abraham Skorka), su sonrisa, la opción por los más débiles y desamparados, la ropa y zapatos que lleva debajo de la sotana, los medios de transporte que usa, su disposición al diálogo, su pedido constante de oración por sí mismo, y podría seguir enumerando, nos están hablando de un corazón entregado a Dios. De un hombre que se sabe frágil, pecador, humano (por eso pide oración), pero que confía plenamente en Dios y que descansa en sus manos, dócil al Espíritu.

En la homilía de la misa de ayer, el sacerdote me recordó que "sumo pontífice" significa "puente máximo", es decir, el puente más grande en esta tierra entre Dios y los hombres. Si, además tenemos en cuenta que la palabra "religión", del latín "religare" significa volver a ligarse a Dios, a nuestra esencia divina, aprovechemos este puente para cruzar a la otra orilla y reencontrarnos con Dios o estrechar aún más los lazos con Él. Lo que Dios pone en palabras a través de Francisco es una invitación directa a la conversión: "caminar, edificar, confesar a Cristo", "pedir perdón y perdonar",   vivir pobres de espíritu, cobijarnos en nuestra Santísima Madre, orar, orar, orar...

Los invito a orar por el Papa, para que esta bocanada de aire fresco que está soplando sobre la Iglesia nos recupere, nos haga más santos y nos permita vivir en armonía con la naturaleza y los demás,  con nosotros mismos y, por supuesto, con Dios. Amén.


viernes, 5 de octubre de 2012

UNA EXPERIENCIA QUE LLENA EL ALMA

El pasado fin de semana pude compartir junto a dos compañeras del taller de narración del Museo Cayetano Silva de mi ciudad, Laura y Amelia, y al marido de esta última - Edgar - la 5ta. Narratón de cuentacuentos. El evento se llevó a cabo en el marco del Festival Internacional de Narración Oral, en Olavarría, y en los Museos de los Pueblos aledaños a esta localidad. Fue una experiencia maravillosa. Además de narradores reconocidos internacionalmente, también participaron de la fiesta narradores que se autoconvocaron.
A continuación, algunas fotos de la experiencia vivida: