La vida me despeina la cara
de vibrante silencio acompasado.
La realidad me sacude
los huesos, la sombra y el alma.
Pero... sé que estás ahí.
Ante mi desnudez herida
se puebla mi jardín de esperanza.
Nueva brisa,
gritos acallados que por fin salen.
Sé estás ahí...
Sabores insólitos, de paladares vírgenes.
Renuevo tu inquietante palabra
y la huelo como a un limón
recién cortado.
Sé que estás ahí...
La frágil tibieza de tus manos
me da la certeza
de que aún no te he perdido.
Chely, 07/07/2018
Contiene textos propios e información que he recopilado durante varios años y que sigo recopilando de diferentes fuentes.
Archivo del blog
sábado, 7 de julio de 2018
lunes, 24 de octubre de 2016
SOLTAR
Tu río,
mi mar,
nuestro amor alborotado
entre peces y caracolas
que lastiman.
Gigantes margaritas
descubren un páramo rellenito y placentero
lleno de ternura suavecita.
Entonces...
veo el puente, claro, clarísimo;
lo cruzo silenciosa para abrazarte
para retenerte, aunque sea,
un poquito.
Y después... y después, hijo querido,
dejarte ir nuevamente.
Araceli Casagrande, 21/10/16
mi mar,
nuestro amor alborotado
entre peces y caracolasque lastiman.
Gigantes margaritas
descubren un páramo rellenito y placentero
lleno de ternura suavecita.
Entonces...
veo el puente, claro, clarísimo;
lo cruzo silenciosa para abrazarte
para retenerte, aunque sea,
un poquito.
Y después... y después, hijo querido,
dejarte ir nuevamente.
Araceli Casagrande, 21/10/16
martes, 16 de agosto de 2016
El sabor del amor
La abuela Felicidad es la mamá de mi mamá, vino de España
a los 15 años. Su hermana Josefa - que
ya había venido antes -, le había prometido que, cuando consiguiera un trabajo
y lograra instalarse, buscaría algo para ella y la mandaría a llamar para que
viniese a la Argentina.
Josefa consiguió empleo de mucama cama adentro en una
casa de ricos, en un barrio porteño muy pituco.
A los cuatro meses de trabajar allí, se enteró de que
necesitaban una ayudante de cocina, alguien que se ocupara de lavar la vajilla
y de hacer las compras. Ese fue el puesto que ocupó mi abuela Felicidad.
Su curiosidad innata la llevó a superarse y así pasó de
lavaplatos a auxiliar de cocina. Allí conoció los sabores, las texturas y los
olores de la cocina internacional. Sabía de platos franceses e italianos,
aumentó los conocimientos de la cocina española y, aunque nunca pudo ser la
jefa de cocina en aquella casa, sí lo fue en la propia.
Mi abuela cocinaba como los dioses, era insuperable. Con
poco hacía mucho. De los ingredientes más austeros y sencillos lograba una
comida exquisita. Para ella la cocina era un arte y con su creatividad hacía
que todos los comensales gozaran de una mesa bien servida. Además había
aprendido allí, en la mansión de los ricos, qué mantel era el apropiado:
siempre debía estar impecable y perfectamente planchado, lo mejor era que fuera
de lino blanco o marfil. Si era para un almuerzo podía ser de color, pero
claro. La servilleta, para las ocasiones especiales, tenía que tener un tamaño
de 60 x 60 centímetros por considerarse más elegante y se debía colocar doblada
en forma de rectángulo o triángulo a la izquierda o encima del plato. Jamás
imitando formas de pájaros o flores, ni tampoco colocadas dentro de la copa.
¡Había que respetar el protocolo!
Obviamente, también había aprendido qué vino era el
adecuado para cada celebración: jerez para el consomé; vino blanco, para el
pescado; tinto, para las carnes y champán o cava, para los postres.
Ya desde niñas, a mi hermana, Marita, y a mí nos
enseñaban a disponer adecuadamente las copas sobre la mesa, las que debían
responder al orden en que se iban a consumir los vinos: de izquierda a derecha,
la más pequeña para el vino blanco o el dulce; luego la mediana, para el tinto;
la más grande, para el agua, soda o gaseosa. La de champán, la alargadita
flaca, se colocaba después de la de agua y un poco desplazada hacia el centro
de la mesa.
En cuanto al menú, recuerdo que también mamá lo
consensuaba con la abuela. En esas fechas habitualmente había una entrada
ligera como para ir tranquilizando el estómago; un primer plato, por lo general
en base a pescado o pollo; y un segundo plato, el principal, más fuerte con
carne de vaca y abundantes guarniciones. Del postre se encargaba mamá. Ella era
la especialista pues había cursado su secundario en una escuela de oficios
donde le enseñaban, casi a nivel científico, todas las tareas domésticas;
incluidas en ellas, la atención de los hijos (Puericultura).
Pero, volviendo a mi abuela, quiero detenerme en uno de
esos primeros platos que servía con tanto amor, porque allí, en ese condimento
tan especial, el amor, radicaba el secreto de todos sus sabores. ¿Cuál era el
plato? “Coquillas o conchillas o conchas de mar”. Así se llamaba al plato
porque la preparación era contenida en el caparazón de una ostra de mar. Tanto
mi abuela como mi mamá preparaban el contenido de la siguiente manera: hervían
pescado o, en su defecto, pollo con ricas verduras (ajo puerro, cebolla,
zanahoria, zapallo, pimiento, etc.) para que le dieran buen sabor. Luego
desmenuzaban la carne o la picaban muy finamente. Aparte, en una sartén,
saltaban – preferentemente en aceite de oliva – cebolla de verdeo y morrones
bien picaditos. Una vez tiernizado todo, agregaban a esto el pollo o el
pescado. Salpimentaban y unían con salsa blanca bastante líquida o crema de
leche con almidón de maíz. Esta pasta era colocada en estos caparazones,
espolvoreada con queso rallado o perejil picado y, finalmente se gratinaban a
horno bien caliente antes de servir. Realmente, una delicia.
Cuando falleció mamá nos dejó entre su maravilloso legado
de amor - reflejado en gestos, actitudes, palabras, sabiduría de vida, fe
infinita en Dios – aquellas recetas de cocina que también heredó de su madre,
la abuela Felicidad.
A pocos días de su partida, mientras ordenábamos la casa
de mamá, encontramos una caja que contenía cuarenta y dos de estas adoradas
coquillas: grandes, medianas y chicas. En ese instante aparecieron también
nuestros momentos de infancia: recibíamos las coquillas del tamaño proporcional
a la edad que teníamos. ¡Cuántos recuerdos maravillosos revivimos! Inmediatamente,
nos las repartimos: veintiuna para cada una. Nos juramos que no habríamos de
perder la receta.
La primera Pascua sin mamá nos reunimos a comer la
familia de mi hermana y la mía propia. Fuimos doce comensales en total. Para
que también mamá y la abuela participaran de esta mesa unimos nuevamente las
cuarenta y dos coquillas y las preparamos de pollo, tal como la aprendimos.
Para acompañarlas elaboramos además una receta heredada de los bisabuelos
españoles: empanada gallega.
Lo cierto es que todos: grandes, medianos y chicos;
hijos, primos, maridos, cuñados disfrutamos de una mesa especial, llena de
Felicidad, como la abuela, que vino a estas tierras para forjarse un futuro
mejor que el que le proponía su Patria.
La alegría de nuestros hijos, la emoción de nuestros
corazones memoriosos, el clima de familia, el calor de hogar y los paladares
satisfechos de aquel día confirmaron que había valido la pena ese destierro.
Araceli Casagrande,
2012
miércoles, 9 de octubre de 2013
CITAS DE LIBROS 3
El amor, la fe y la verdad
"En esta situación, ¿puede la fe cristiana ofrecer un servicio al bien común indicando el modo justo de entender la verdad? Para responder, es necesario reflexionar sobre el tipo de conocimiento propio de la fe. Puede ayudarnos una expresión de san Pablo, cuando afirma: « Con el corazón se cree » (Rm 10,10). En la Biblia el corazón es el centro del hombre, donde se entrelazan todas sus dimensiones: el cuerpo y el espíritu, la interioridad de la persona y su apertura al mundo y a los otros, el entendimiento, la voluntad, la afectividad. Pues bien, si el corazón es capaz de mantener unidas estas dimensiones es porque en él es donde nos abrimos a la verdad y al amor, y dejamos que nos toquen y nos transformen en lo más hondo. La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor. Esta interacción de la fe con el amor nos permite comprender el tipo de conocimiento propio de la fe, su fuerza de convicción, su capacidad de iluminar nuestros pasos. La fe conoce por estar vinculada al amor, en cuanto el mismo amor trae una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad". (26)

"En realidad, el amor no se puede reducir a un sentimiento que va y viene. Tiene que ver ciertamente con nuestra afectividad, pero para abrirla a la persona amada e iniciar un camino, que consiste en salir del aislamiento del propio yo para encaminarse hacia la otra persona, para construir una relación duradera; el amor tiende a la unión con la persona amada. Y así se puede ver en qué sentido el amor tiene necesidad de verdad. Sólo en cuanto está fundado en la verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común. Si el amor no tiene que ver con la verdad, está sujeto al vaivén de los sentimientos y no supera la prueba del tiempo. El amor verdadero, en cambio, unifica todos los elementos de la persona y se convierte en una luz nueva hacia una vida grande y plena. Sin verdad, el amor no puede ofrecer un vínculo sólido, no consigue llevar al « yo » más allá de su aislamiento, ni librarlo de la fugacidad del instante para edificar la vida y dar fruto". (27, frag.)
Extraído de Carta Encíclica Lumen Fidei (Papa Francisco)
"En realidad, el amor no se puede reducir a un sentimiento que va y viene. Tiene que ver ciertamente con nuestra afectividad, pero para abrirla a la persona amada e iniciar un camino, que consiste en salir del aislamiento del propio yo para encaminarse hacia la otra persona, para construir una relación duradera; el amor tiende a la unión con la persona amada. Y así se puede ver en qué sentido el amor tiene necesidad de verdad. Sólo en cuanto está fundado en la verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común. Si el amor no tiene que ver con la verdad, está sujeto al vaivén de los sentimientos y no supera la prueba del tiempo. El amor verdadero, en cambio, unifica todos los elementos de la persona y se convierte en una luz nueva hacia una vida grande y plena. Sin verdad, el amor no puede ofrecer un vínculo sólido, no consigue llevar al « yo » más allá de su aislamiento, ni librarlo de la fugacidad del instante para edificar la vida y dar fruto". (27, frag.)
Extraído de Carta Encíclica Lumen Fidei (Papa Francisco)
viernes, 4 de octubre de 2013
CITAS DE LIBROS 2
La naturaleza de la creatividad
La creatividad es una cualidad originaria del funcionamiento del hombre... La reflexividad sobre sí misma, la capacidad de pensar sobre los propios pensamientos, abre el camino a la inusual capacidad, en el caso de los humanos, de generar nuevos conceptos, hipótesis, apreciaciones de situación, posibilidades de acción, incluyendo la posibilidad de apoyarse en lo que el entorno le brinda, con lo cual incrementa sustancialmente su capacidad de desenvolverse en el mundo. La condición creativa no es un don ni una rara condición, es parte de la naturaleza humana y depende de cómo se desarrolle el sujeto ( de Rendo y Vega).
Extraído de "Juego - Resiliencia - Resiliencia - Juego"
de Susana Gamboa de Vitelleschi
Extraído de "Juego - Resiliencia - Resiliencia - Juego"
de Susana Gamboa de Vitelleschi
CITAS DE LIBROS 1
Heridas de la vida
Muchas personas sufren por la falta de amor. Porque ya desde niños han hecho todo lo posible por ser apreciados y amados, pero no recibieron la atención y el cariño que necesitaban. Así les ha quedado el corazón herido y nunca tienen el amor que buscan, siempre se sienten defraudados. Porque en realidad esa herida de amor no se cura con compañía, caricias y atenciones. Eso es como una droga que a la larga no hace más que agrandar su necesidad interior, y la herida se vuelve más profunda.
Esa herida de amor se cura sólo en la soledad, enfrentando lo que uno siente, reconociéndolo con claridad, mirándolo de frente, poniéndole un nombre al propio dolor, y dándose cuenta de que no vale la pena vivir pendiente de esa necesidad, como mendigos y esclavos. Porque si uno no enfrenta esa soledad dolorosa y no acepta morir a esa necesidad enfermiza de amor, sólo utilizará a las personas para satisfacer esa necesidad, y así nunca podrá vivir un amor o una amistad de verdad.
Cuando uno enfrenta hasta el fondo su soledad interior, descubre que allí está el Señor golpeando a la puerta, con toda la fuerza sanadora de su amor divino. Recibiendo ese amor nos sentimos dignos, nos sentimos valorados de verdad, nos sentimos reconocidos gratuitamente, y entonces sí podremos dedicarnos a dar amor a los demás sin esperar que nos devuelvan algo. Sólo así sabremos por fin lo qué es el amor.
Extraído de "Un estímulo todos los días" de Víctor Manuel Fernández (Día 25 de setiembre)
Muchas personas sufren por la falta de amor. Porque ya desde niños han hecho todo lo posible por ser apreciados y amados, pero no recibieron la atención y el cariño que necesitaban. Así les ha quedado el corazón herido y nunca tienen el amor que buscan, siempre se sienten defraudados. Porque en realidad esa herida de amor no se cura con compañía, caricias y atenciones. Eso es como una droga que a la larga no hace más que agrandar su necesidad interior, y la herida se vuelve más profunda.
Cuando uno enfrenta hasta el fondo su soledad interior, descubre que allí está el Señor golpeando a la puerta, con toda la fuerza sanadora de su amor divino. Recibiendo ese amor nos sentimos dignos, nos sentimos valorados de verdad, nos sentimos reconocidos gratuitamente, y entonces sí podremos dedicarnos a dar amor a los demás sin esperar que nos devuelvan algo. Sólo así sabremos por fin lo qué es el amor.
Extraído de "Un estímulo todos los días" de Víctor Manuel Fernández (Día 25 de setiembre)
domingo, 21 de julio de 2013
Regalos para ustedes, amigos míos...
Regalos que no tienen precio
1.- El regalo de Escuchar.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.
2.- El regalo del Cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.
3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: "me gusta reír contigo"
4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme", un detalle como estos puede ser recordado de por vida Y CAMBIARLA A UN TAL VEZ.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.
2.- El regalo del Cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.
3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: "me gusta reír contigo"
4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme", un detalle como estos puede ser recordado de por vida Y CAMBIARLA A UN TAL VEZ.
5.- El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero "te ves genial de rojo", "has hecho un gran trabajo" o "fue una estupenda comida" puede hacer especial un día.
6.- El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.
7.- El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Sé sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.
8.- El regalo de la disposición a la gratitud.
La forma mas fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".
Los amigos son raras joyas, que pueden hacerte enojar y sonreír, que poco a poco aprenden a escuchar, a alentarte y ellos siempre abrirán su corazón a nosotros.
La forma mas fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".
Los amigos son raras joyas, que pueden hacerte enojar y sonreír, que poco a poco aprenden a escuchar, a alentarte y ellos siempre abrirán su corazón a nosotros.
El texto que antecede no es mío lo extraje de otro blog http://foro.univision.com/, me lo enviaron por correo electrónico y me gustó mucho.
A todos mis amigos: ¡¡¡FELIZ DÍA!!! con un día de atraso, ya que todos los días son para festejar y cultivar este preciado don de la amistad. Gracias porque ustedes YA SON UN GRAN REGALO. DIOS LOS BENDIGA.
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