Contiene textos propios e información que he recopilado durante varios años y que sigo recopilando de diferentes fuentes.
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martes, 9 de abril de 2013
Confianza Total
En este camino de aprendizaje que es la vida, me encontré por "causalidad" - no creo en las casualidades - con este documental. La protagonista Verónica de Andrés es una especialista en temas de crecimiento personal que, junto a su hija, escribió el libro "Confianza total" y produjo la siguiente película. Se refiere al "poder del Amor", de ese "Amor" infinito que nos creó y al que, una gran mayoría, llamamos Dios, Creador, Ser Supremo. Habla de "confianza" en esa esencia divina que todos llevamos dentro. Por eso, asegura y coincido plenamente, el cambio se gesta desde dentro. ¿Lo compartimos? (Dura un poquito más de una hora. Tomate tiempo para verlo, vale la pena. También lo podés ver de a ratos...)
lunes, 1 de abril de 2013
Me encantó
Cuando Axel, -el joven cantaautor argentino- se presentó para animar la vigilia de asunción del Papa Francisco frente a la catedral de Buenos Aires, me enteré por un cronista que al Santo Padre le gustan mucho las letras y música de las canciones de este artista. Por ese motivo y porque también soy fan de Axel, ofrezco el enlace para que vean el video de una de sus canciones, "Un nuevo sol". Me parece profética, como si el cantante se hubiese anticipado a las intenciones del nuevo Papa. Roguemos y "demos al mazo" para que esas intenciones se transformen en la realidad que tanto esperamos. ¿Lo compartimos?
Video "Un nuevo sol"
Video "Un nuevo sol"
lunes, 18 de marzo de 2013
CORAZÓN DESBORDADO
Hay momentos en la vida en que uno siente que el corazón sale de su órbita, se agranda, se oxigena, recobra mayor vida. Eso me sucedió cuando me enteré de que teníamos nuevo Papa, que era argentino y que se llamaba Francisco, nombre que mi madre nos había hecho adorar a mis hermanos y a mí en la persona de San Francisco de Asís con los relatos sobre su vida.
Un sentimiento de emoción me embargó: me sentí acariciada de manera especial por Dios, como si un manto de ternura se hubiese desplegado en nuestra Patria.
Después de ver y escuchar las noticias que se iban suscitando una a una sobre el Papa Francisco, también experimenté un sentimiento de preocupación sobre la responsabilidad que le tocaba afrontar al sumo pontífice y, por extensión, a todos nosotros. Sentí que estábamos siendo "mirados" por el mundo de manera especial y que, -no porque me importe demasiado lo que digan los demás- como decía mi papá "no sólo hay que ser; sino, parecer". Por esta última razón, considero de suma importancia y trascendencia los signos que nos está ofreciendo nuestro Papa, porque ellos son lo más tangible, lo que nos lleva a lo intangible, al corazón. El nombre adquirido "Francisco", el acercamiento espontáneo a la gente, la existencia de un gran amigo judío (Abraham Skorka), su sonrisa, la opción por los más débiles y desamparados, la ropa y zapatos que lleva debajo de la sotana, los medios de transporte que usa, su disposición al diálogo, su pedido constante de oración por sí mismo, y podría seguir enumerando, nos están hablando de un corazón entregado a Dios. De un hombre que se sabe frágil, pecador, humano (por eso pide oración), pero que confía plenamente en Dios y que descansa en sus manos, dócil al Espíritu.
En la homilía de la misa de ayer, el sacerdote me recordó que "sumo pontífice" significa "puente máximo", es decir, el puente más grande en esta tierra entre Dios y los hombres. Si, además tenemos en cuenta que la palabra "religión", del latín "religare" significa volver a ligarse a Dios, a nuestra esencia divina, aprovechemos este puente para cruzar a la otra orilla y reencontrarnos con Dios o estrechar aún más los lazos con Él. Lo que Dios pone en palabras a través de Francisco es una invitación directa a la conversión: "caminar, edificar, confesar a Cristo", "pedir perdón y perdonar", vivir pobres de espíritu, cobijarnos en nuestra Santísima Madre, orar, orar, orar...
Los invito a orar por el Papa, para que esta bocanada de aire fresco que está soplando sobre la Iglesia nos recupere, nos haga más santos y nos permita vivir en armonía con la naturaleza y los demás, con nosotros mismos y, por supuesto, con Dios. Amén.
Un sentimiento de emoción me embargó: me sentí acariciada de manera especial por Dios, como si un manto de ternura se hubiese desplegado en nuestra Patria.
| El mate más santo. |
En la homilía de la misa de ayer, el sacerdote me recordó que "sumo pontífice" significa "puente máximo", es decir, el puente más grande en esta tierra entre Dios y los hombres. Si, además tenemos en cuenta que la palabra "religión", del latín "religare" significa volver a ligarse a Dios, a nuestra esencia divina, aprovechemos este puente para cruzar a la otra orilla y reencontrarnos con Dios o estrechar aún más los lazos con Él. Lo que Dios pone en palabras a través de Francisco es una invitación directa a la conversión: "caminar, edificar, confesar a Cristo", "pedir perdón y perdonar", vivir pobres de espíritu, cobijarnos en nuestra Santísima Madre, orar, orar, orar...
Los invito a orar por el Papa, para que esta bocanada de aire fresco que está soplando sobre la Iglesia nos recupere, nos haga más santos y nos permita vivir en armonía con la naturaleza y los demás, con nosotros mismos y, por supuesto, con Dios. Amén.
viernes, 5 de octubre de 2012
UNA EXPERIENCIA QUE LLENA EL ALMA
El pasado fin de semana pude compartir junto a dos compañeras del taller de narración del Museo Cayetano Silva de mi ciudad, Laura y Amelia, y al marido de esta última - Edgar - la 5ta. Narratón de cuentacuentos. El evento se llevó a cabo en el marco del Festival Internacional de Narración Oral, en Olavarría, y en los Museos de los Pueblos aledaños a esta localidad. Fue una experiencia maravillosa. Además de narradores reconocidos internacionalmente, también participaron de la fiesta narradores que se autoconvocaron.
A continuación, algunas fotos de la experiencia vivida:
A continuación, algunas fotos de la experiencia vivida:
lunes, 2 de julio de 2012
En busca de material para una de mis clases, encontré este cuento. Me encantó, tal vez porque me hizo acordar a mamá, o a las abuelas... El subconsciente tiene la respuesta, seguramente. Lo comparto:
Abuelita es muy vieja,
tiene muchas arrugas y el pelo completamente blanco, pero sus ojos brillan como
estrellas, sólo que mucho más hermosos, pues su expresión es dulce, y da gusto
mirarlos. También sabe cuentos maravillosos y tiene un vestido de flores
grandes, grandes, de una seda tan tupida que cruje cuando anda. Abuelita sabe
muchas, muchísimas cosas, pues vivía ya mucho antes que papá y mamá, esto nadie
lo duda. Tiene un libro de cánticos con recias cantoneras de plata; lo lee con
gran frecuencia. En medio del libro hay una rosa, comprimida y seca, y, sin
embargo, la mira con una sonrisa de arrobamiento, y le asoman lágrimas a los
ojos. ¿Por qué abuelita mirará así la marchita rosa de su devocionario? ¿No lo
sabes? Cada vez que las lágrimas de la abuelita caen sobre la flor, los colores
cobran vida, la rosa se hincha y toda la sala se impregna de su aroma; se
esfuman las paredes cual si fuesen pura niebla, y en derredor se levanta el
bosque, espléndido y verde, con los rayos del sol filtrándose entre el follaje,
y abuelita vuelve a ser joven, una bella muchacha de rubias trenzas y redondas
mejillas coloradas, elegante y graciosa; no hay rosa más lozana, pero sus ojos,
sus ojos dulces y cuajados de dicha, siguen siendo los ojos de abuelita.
Abuelita
Sentado junto a ella hay
un hombre, joven, vigoroso, apuesto. Huele la rosa y ella sonríe - ¡pero ya no
es la sonrisa de abuelita! - sí, y vuelve a sonreír. Ahora se ha marchado él, y
por la mente de ella desfilan muchos pensamientos y muchas figuras; el hombre
gallardo ya no está, la rosa yace en el libro de cánticos, y... abuelita vuelve
a ser la anciana que contempla la rosa marchita guardada en el libro.
Ahora abuelita se ha
muerto. Sentada en su silla de brazos, estaba contando una larga y maravillosa
historia.
-Se ha terminado -dijo- y
yo estoy muy cansada; dejadme echar un sueñito.
Se recostó respirando
suavemente, y quedó dormida; pero el silencio se volvía más y más profundo, y
en su rostro se reflejaban la felicidad y la paz; se habría dicho que lo bañaba
el sol... y entonces dijeron que estaba muerta.
La pusieron en el negro
ataúd, envuelta en lienzos blancos. ¡Estaba tan hermosa, a pesar de tener
cerrados los ojos! Pero todas las arrugas habían desaparecido, y en su boca se
dibujaba una sonrisa. El cabello era blanco como plata y venerable, y no daba
miedo mirar a la muerta. Era siempre la abuelita, tan buena y tan querida.
Colocaron el libro de cánticos bajo su cabeza, pues ella lo había pedido así,
con la rosa entre las páginas. Y así enterraron a abuelita.
En la sepultura, junto a
la pared del cementerio, plantaron un rosal que floreció espléndidamente, y los
ruiseñores acudían a cantar allí, y desde la iglesia el órgano desgranaba las
bellas canciones que estaban escritas en el libro colocado bajo la cabeza de la
difunta. La luna enviaba sus rayos a la tumba, pero la muerta no estaba allí;
los niños podían ir por la noche sin temor a coger una rosa de la tapia del
cementerio. Los muertos saben mucho más de cuanto sabemos todos los vivos;
saben el miedo, el miedo horrible que nos causarían si volviesen. Pero son
mejores que todos nosotros, y por eso no vuelven. Hay tierra sobre el féretro,
y tierra dentro de él. El libro de cánticos, con todas sus hojas, es polvo, y
la rosa, con todos sus recuerdos, se ha convertido en polvo también. Pero
encima siguen floreciendo nuevas rosas y cantando los ruiseñores, y enviando el
órgano sus melodías. Y uno piensa muy a menudo en la abuelita, y la ve con sus
ojos dulces, eternamente jóvenes. Los ojos no mueren nunca. Los nuestros verán
a abuelita, joven y hermosa como antaño, cuando besó por vez primera la rosa,
roja y lozana, que yace ahora en la tumba convertida en polvo.
Hans Christian Andersen
domingo, 20 de mayo de 2012
Sobre las emociones
miércoles, 14 de marzo de 2012
Hermanita perdida
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