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domingo, 31 de octubre de 2010

"La imaginación, a veces tiene mucho de razón"

"Hoy me parece que el cerebro se quedó en la almohada cuando se levantaron...", "piensen que son como moscas que revolotean por el aula y ven el salón desde distintos ángulos"... y cosas por el estilo les digo a mis alumnos en ciertas ocasiones. Lo hago en son de chiste, para despertarlos con el humor, o simplemente para que salgan de lo real-concreto, piensen, imaginen.
Uno de los últimos viernes, dije algo parecido a los ejemplos, no recuerdo bien qué. Una de mis alumnas de 1er año "A", en el Taller de Nazareth (escuela en la que doy clase), Antonella, me contestó: "usted tiene mucha imaginación, pero esta vez tiene razón. Se ve que"la imaginación, a veces, tiene mucho de razón". Me encantó la frase, porque coincido con ella.
Cuando digo "imaginen" a mis alumnos, mi intención es que se lancen a la aventura de crear. Estoy muy cansada de leer o de ver producciones escolares que son copia, parodia o recreaciones de estereotipos, de modelos preestablecidos.Yo los invito a que sean "ellos", a que se animen a hacer algo "de la nada", sin pretender que se divorcien de la realidad, de hecho se crea desde lo ya conocido, desde lo real. De alguna manera, los convoco a la libertad. Porque la libertad y la imaginación van de la mano. Volar con la imaginación, nos permite a los seres humanos buscar nuevas alternativas, evadirnos -por un instante- de la cotidianeidad, de la rutina laboral, de los conflictos o problemas. Imaginar es salud: es crear otra cosa, es creer en algo mejor. Por supuesto que la imaginación puede llevarnos por distintos caminos, a veces peligrosos. Movidos por el miedo, los niños pasan muy fácilmente de la imaginación a la sugestión. Pero -ya me meto en un terreno que no me compete, el de la Psicología - es necesario, creo, pasar por la experiencia del miedo para confrontar luego con la realidad y, de esa manera, madurar y crecer. De aquí que sea tan importante el acompañamiento de un adulto abierto a la imaginación de niños y jóvenes que guíe, oriente, incentive, no se asuste, permita la confrontación y el debate.


Para saber más de imaginación, desde el punto de vista de la Psicología, hacé clic acá: www.campusdigital.com

lunes, 25 de octubre de 2010

No te juzgo, sólo te amo

Hoy escuché que un día le preguntó un periodista a la Madre Teresa de Calcuta qué pensaba de los homosexuales que tenían sida. Ella le contestó que no le interesaba la persona porque fuera homosexual o no, o tuviese o no sida. Lo qué sí le importaba era amarla.
Puerta al corazón 800.jpg (defondos.com)
Ante situaciones adversas de la vida, siempre he tratado de escuchar mi corazón. La razón puede jugarnos una mala pasada en cuanto que mezcla el deber, con la lógica, con el sentido común y con los prejuicios. El corazón, en cambio, va más allá. Cala hondo, va a lo profundo, descubre nuestra verdadera humanidad y nos redime. El corazón siempre dice la verdad. Yo suelo decir: "... y sí, es así, no me gustan algunas de sus actitudes. Pero... la/lo quiero". Y como "el corazón tiene razones que la razón no puede entender", sé que me va a dictar la "posta" y a él me remito. No falla. Si creés que hay un Dios que habita en tu corazón. Él no deja que te pierdas, te consuela y te guía. 
Chely

miércoles, 13 de octubre de 2010

Misión cumplida

Estoy feliz por el "renacimiento" de los 33 mineros chilenos. Conmovida y muy emocionada. Seguí junto a mi familia cada momento del rescate, que pude. La fe mueve montañas. Gracias, Señor por demostrarnos una vez más que estás junto a nosotros. Lo que no mata, fortalece. No hay cruces sobre nuestras espaldas que no seamos capaces de soportar. Si uno está atento a los requerimientos de Dios, El nos capacita, aunque en un primer momento nos parezca que no estamos preparados. 
Felicito de corazón a todos los que de una manera u otra hicieron posible este milagro. Fuerza, mineros. Fuerza, Chile. Fuerza, la humanidad toda. El hombre es la mejor creación Del Omnipotente. 

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Me uno a esta plegaria...

Este video: "The Prayer"  por Josh Groban y Celine Dione, sintetiza mi deseo de aprender a mirar la vida con los ojos de Dios, hablar con su voz y amar con su Corazón.
El mensaje final: "la fe es lo único que nos salvará" es maravilloso, creo en la fuerza, en el poder de la Fe en Alguien más Grande, imposible de entender con la mente humana, pero posible de Amar si lo dejamos entrar en nuestros corazones. Si le dejamos que Él sea en nosotros...


Me encanta Celine Dione, su voz, su música y su forma de ser. Es una "iluminada". Dios le ha regalado un talento especial, que ella supo y sabe cultivar.
Chely

martes, 14 de septiembre de 2010

Busquemos y amemos nuestro lugar

Ojalá hayas disfrutado, tanto como yo, este video lleno de Paz, Esperanza, Amor, Vida... Cultivemos nuestro mundo interior para poder encontrar la felicidad en las pequeñas cosas y donarnos a los demás. Nada hay mejor en mundo que los "encuentros". El encuentro con uno mismo, con Dios y con los hermanos. La plenitud puede lograrse sin desestimar ninguno de esos encuentros. Chely

domingo, 12 de septiembre de 2010

A LOS QUE SON LUZ...

No quiero convertir a este blog en un espacio para hablar sólo de mí misma o de mis pensamientos. Si bien hay que alimentar el "ego" de vez en cuando y mimarse un poco, para que nuestra autoestima no se baja al carajo, no hay que olvidarse -según mi parecer - que hay Otro más grande que nos sostiene y es Él, a través nuestro el que hace "el milagro". Claro está que, para eso, hay que ser dóciles en sus manos, y ahí está nuestro mérito, en permitirle a Él que nos vaya modelando.
La entrada de hoy quiero dedicarla - como lo anticipé en el título - a todos aquellos que son luz, no una luz cualquiera, aquella que nos refleja la LUZ con mayúscula. A todos ellos, gracias por iluminarme, por permitirme ver más claro, por encenderme... Aquí les dejo un texto bellísimo de Eduardo Galeano, un maestro de la metáfora que emociona hasta la médula. ¡Gracias, Edu!


EL MUNDO
Foto extraída de  margaritaescritora.nireblog.com

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
- El mundo ese eso - reveló -. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Foto extraída de www.poetasbiz
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parapadear, y quien se acerca, se enciende.


Para leer más cosas de o sobre Galeano, hacé clic acá: 
www.frasesypensamientos.com.ar/autor/eduardo-galeano.html 

domingo, 5 de septiembre de 2010

La resiliencia, plasticidad interior


casaluna.org
Hay muchas situaciones de la vida que uno no ha elegido vivir, que le tocan aun sin desearlo. Pero sí se puede elegir el modo de vivirlas. O la aceptamos como una parte más de la existencia, o nos dejamos abatir por ellas. 
El término "resiliencia", aplicado a la Psicología se refiere a la capacidad de las personas o grupos de personas de sobreponerse al dolor emocional para continuar con la vida, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves por los que se haya tenido que pasar. Es la capacidad de autosostén. 
Mientras "estrés" es un término tomado de la mecánica que define el esfuerzo al que está sometido un material (por ejemplo, una viga), resiliencia se usa en la física de los materiales para expresar la capacidad de recuperación de ese esfuerzo. Tal como un objeto abollado recobra su forma primitiva si tiene la suficiente elasticidad, los seres humanos dotados de una resiliencia natural o adquirida somos capaces de salir de un agotamiento causado por estrés traumático u otras causas.
Se trata de una mirada distinta acerca de la manera en que los diferentes seres humanos afrontamos las posibles causas de ese estrés: malas condiciones de vida, situaciones de crisis, injusticias, duelos de cualquier índole,...
Todos los seres humanos somos dueños en mayor o menos grado de una capacidad de resiliencia. Todos, niños y adultos, aprendemos a reponemos de las crisis, a seguir adelante. El lenguaje, popular refleja muy bien el sentimiento de que sólo hasta cierto punto somos vulnerables y que —salvo casos extremos— la gente se recupera más tarde o más temprano: “La vida continúa” “hay que seguir tirando”, “el mundo no se acaba hoy”, etc. Pero, mientras existen seres dotados en alto grado de una resiliencia natural, que a veces son vistos como invulnerables a la adversidad, existen personas que por diversas causas se entregan a situaciones de estrés cada vez más notables, que acaban en crisis depresivas o enfermedades somáticas.

La psicología positiva y dinámica ve en la resiliencia el fomento de la salud mental. Muchas personas dan testimonio de que, aún habiendo pasado por situaciones límites, pudieron reponerse y seguir adelante. Incluso, en un nivel superior, como si el trauma vivido y asumido hubiera desarrollado en ellos recursos latentes e insospechados.LOS TRES PILARES DE LA RESILIENCIA
“Existen tres pilares que sostienen la capacidad de resiliencia», según las licenciadas Teitelman y Arazi:



bahianoticias.com
1) La capacidad de juego. No tomarse las cosas tan a pecho que el temor impida hallar las salidas. Y en esto el sentido del humor, el “mirar las cosas como desde el revés de un larga vista permite tomar distancia de los conflictos. La creatividad, la multiplicación de los intereses personales, los juegos de la imaginación relegan esas causas de alarma a su justo lugar, relativizarlas para no deprimirse.
2) La capacidad de encarar las situaciones con un sentimiento de esperanza. Y para ello es fundamental tener al menos a alguien en quien depositar los afectos, admiración, qué sirven como guías y estimulo. Es lo que en el lenguaje común de los grupos de resiliencia se conoce como “engancharse”. Esto que viene a veces naturalmente con el modo de ser de La persona, puede ser estimulado por educadores y terapeutas. Son esenciales asimismo las llamadas redes de sostén o de contención, vínculos que enriquecen e impiden que la persona se sienta en una intemperie vital. Amigos, un maestro, una comunidad barrial, los grupos de resiliencia obran con apoyo y estímulo permanentes.
3) El auto sostén. Se puede resumir como un mensaje que la persona elabora para si misma. “Yo sé que esto me va a pasar”, se dice ante un mal trance. O sea: “Me quiero, confío en mí, me puedo sostener en la vida.

EL CUARTO PILAR
A este lo agrego yo... LAS MANOS DEL SEÑOR. Cuando nuestra fuerzas flaqueen, descansemos en sus manos. Sin EL nuestra vida puede desmoronarse. La plasticidad interior sólo la da Cristo.

Por último, es bueno tener en cuenta los siguientes derechos para consolidar la resiliencia:
  • ser tratados con dignidad y respeto.
  • equivocarnos y ser responsables de nuestros propios errores.
  • tener nuestras propias opiniones y nuestros propios valores
  • tener nuestras propias necesidades, tan importantes como las de los de demás
  • experimentar y expresar nuestro pensamiento propio, así como a ser sus únicos jueces.
  • cambiar de opinión, idea o línea de acción.
  • protestar cuando somos tratados con injusticias
  • intentar cambiar lo que no nos satisface.
  • detenernos a pensar antes de actuar.
  • pedir lo que queremos. A hacer menos de lo que humanamente somos capaces de hacer. A ser independientes.
  • decidir qué hacer con lo  que es nuestro, con nuestro propio cuerpo y nuestro tiempo.
  • sentir y expresar el dolor.
  • ignorar los consejos.
  • rechazar peticiones sin sentirnos culpables o egoístas.
  • estar solos aún cuan do otros deseen nuestra compañía.
  • no justificamos ante los demás.
  • no responsabilizarse de los problemas ajenos.
  • no anticiparse a las necesidades y deseos de los otros ni estar pendientes de su buena voluntad.
  • no responsabilizarse de los problemas ajenos
  • elegir no comportarnos siempre de una manera positiva o socialmente convencional.




Fuentes: Michel Manciaux. La resiliencia: ¿mito o realidad?