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martes, 16 de agosto de 2016

El sabor del amor

La abuela Felicidad es la mamá de mi mamá, vino de España a los 15 años. Su hermana Josefa  - que ya había venido antes -, le había prometido que, cuando consiguiera un trabajo y lograra instalarse, buscaría algo para ella y la mandaría a llamar para que viniese a la Argentina.
Josefa consiguió empleo de mucama cama adentro en una casa de ricos, en un barrio porteño muy pituco.
A los cuatro meses de trabajar allí, se enteró de que necesitaban una ayudante de cocina, alguien que se ocupara de lavar la vajilla y de hacer las compras. Ese fue el puesto que ocupó mi abuela Felicidad.
Su curiosidad innata la llevó a superarse y así pasó de lavaplatos a auxiliar de cocina. Allí conoció los sabores, las texturas y los olores de la cocina internacional. Sabía de platos franceses e italianos, aumentó los conocimientos de la cocina española y, aunque nunca pudo ser la jefa de cocina en aquella casa, sí lo fue en la propia.
Mi abuela cocinaba como los dioses, era insuperable. Con poco hacía mucho. De los ingredientes más austeros y sencillos lograba una comida exquisita. Para ella la cocina era un arte y con su creatividad hacía que todos los comensales gozaran de una mesa bien servida. Además había aprendido allí, en la mansión de los ricos, qué mantel era el apropiado: siempre debía estar impecable y perfectamente planchado, lo mejor era que fuera de lino blanco o marfil. Si era para un almuerzo podía ser de color, pero claro. La servilleta, para las ocasiones especiales, tenía que tener un tamaño de 60 x 60 centímetros por considerarse más elegante y se debía colocar doblada en forma de rectángulo o triángulo a la izquierda o encima del plato. Jamás imitando formas de pájaros o flores, ni tampoco colocadas dentro de la copa. ¡Había que respetar el protocolo!
Obviamente, también había aprendido qué vino era el adecuado para cada celebración: jerez para el consomé; vino blanco, para el pescado; tinto, para las carnes y champán o cava, para los postres.
Todos estos conocimientos de buena mesa mi abuela Felicidad los fue impartiendo en su única hija mujer, Araceli, mi mamá. Lo hacía con tanta pasión que también mamá respetaba todos estos rituales en las fechas especiales: Navidad, Pascuas, cumpleaños o cuando teníamos una visita “importante”.
Ya desde niñas, a mi hermana, Marita, y a mí nos enseñaban a disponer adecuadamente las copas sobre la mesa, las que debían responder al orden en que se iban a consumir los vinos: de izquierda a derecha, la más pequeña para el vino blanco o el dulce; luego la mediana, para el tinto; la más grande, para el agua, soda o gaseosa. La de champán, la alargadita flaca, se colocaba después de la de agua y un poco desplazada hacia el centro de la mesa.
En cuanto al menú, recuerdo que también mamá lo consensuaba con la abuela. En esas fechas habitualmente había una entrada ligera como para ir tranquilizando el estómago; un primer plato, por lo general en base a pescado o pollo; y un segundo plato, el principal, más fuerte con carne de vaca y abundantes guarniciones. Del postre se encargaba mamá. Ella era la especialista pues había cursado su secundario en una escuela de oficios donde le enseñaban, casi a nivel científico, todas las tareas domésticas; incluidas en ellas, la atención de los hijos (Puericultura).
Pero, volviendo a mi abuela, quiero detenerme en uno de esos primeros platos que servía con tanto amor, porque allí, en ese condimento tan especial, el amor, radicaba el secreto de todos sus sabores. ¿Cuál era el plato? “Coquillas o conchillas o conchas de mar”. Así se llamaba al plato porque la preparación era contenida en el caparazón de una ostra de mar. Tanto mi abuela como mi mamá preparaban el contenido de la siguiente manera: hervían pescado o, en su defecto, pollo con ricas verduras (ajo puerro, cebolla, zanahoria, zapallo, pimiento, etc.) para que le dieran buen sabor. Luego desmenuzaban la carne o la picaban muy finamente. Aparte, en una sartén, saltaban – preferentemente en aceite de oliva – cebolla de verdeo y morrones bien picaditos. Una vez tiernizado todo, agregaban a esto el pollo o el pescado. Salpimentaban y unían con salsa blanca bastante líquida o crema de leche con almidón de maíz. Esta pasta era colocada en estos caparazones, espolvoreada con queso rallado o perejil picado y, finalmente se gratinaban a horno bien caliente antes de servir. Realmente, una delicia.
Cuando falleció mamá nos dejó entre su maravilloso legado de amor - reflejado en gestos, actitudes, palabras, sabiduría de vida, fe infinita en Dios – aquellas recetas de cocina que también heredó de su madre, la abuela Felicidad.
A pocos días de su partida, mientras ordenábamos la casa de mamá, encontramos una caja que contenía cuarenta y dos de estas adoradas coquillas: grandes, medianas y chicas. En ese instante aparecieron también nuestros momentos de infancia: recibíamos las coquillas del tamaño proporcional a la edad que teníamos. ¡Cuántos recuerdos maravillosos revivimos! Inmediatamente, nos las repartimos: veintiuna para cada una. Nos juramos que no habríamos de perder la receta.
La primera Pascua sin mamá nos reunimos a comer la familia de mi hermana y la mía propia. Fuimos doce comensales en total. Para que también mamá y la abuela participaran de esta mesa unimos nuevamente las cuarenta y dos coquillas y las preparamos de pollo, tal como la aprendimos. Para acompañarlas elaboramos además una receta heredada de los bisabuelos españoles: empanada gallega.
Lo cierto es que todos: grandes, medianos y chicos; hijos, primos, maridos, cuñados disfrutamos de una mesa especial, llena de Felicidad, como la abuela, que vino a estas tierras para forjarse un futuro mejor que el que le proponía su Patria.
La alegría de nuestros hijos, la emoción de nuestros corazones memoriosos, el clima de familia, el calor de hogar y los paladares satisfechos de aquel día confirmaron que había valido la pena ese destierro.

Araceli Casagrande, 2012

miércoles, 9 de octubre de 2013

CITAS DE LIBROS 3

El amor, la fe y la verdad

"En esta situación, ¿puede la fe cristiana ofrecer un servicio al bien común indicando el modo justo de entender la verdad? Para responder, es necesario reflexionar sobre el tipo de conocimiento propio de la fe. Puede ayudarnos una expresión de san Pablo, cuando afirma: « Con el corazón se cree » (Rm 10,10). En la Biblia el corazón es el centro del hombre, donde se entrelazan todas sus dimensiones: el cuerpo y el espíritu, la interioridad de la persona y su apertura al mundo y a los otros, el entendimiento, la voluntad, la afectividad. Pues bien, si el corazón es capaz de mantener unidas estas dimensiones es porque en él es donde nos abrimos a la verdad y al amor, y dejamos que nos toquen y nos transformen en lo más hondo. La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor. Esta interacción de la fe con el amor nos permite comprender el tipo de conocimiento propio de la fe, su fuerza de convicción, su capacidad de iluminar nuestros pasos. La fe conoce por estar vinculada al amor, en cuanto el mismo amor trae una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para ver la realidad". (26)


"En realidad, el amor no se puede reducir a un sentimiento que va y viene. Tiene que ver ciertamente con nuestra afectividad, pero para abrirla a la persona amada e iniciar un camino, que consiste en salir del aislamiento del propio yo para encaminarse hacia la otra persona, para construir una relación duradera; el amor tiende a la unión con la persona amada. Y así se puede ver en qué sentido el amor tiene necesidad de verdad. Sólo en cuanto está fundado en la verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común. Si el amor no tiene que ver con la verdad, está sujeto al vaivén de los sentimientos y no supera la prueba del tiempo. El amor verdadero, en cambio, unifica todos los elementos de la persona y se convierte en una luz nueva hacia una vida grande y plena. Sin verdad, el amor no puede ofrecer un vínculo sólido, no consigue llevar al « yo » más allá de su aislamiento, ni librarlo de la fugacidad del instante para edificar la vida y dar fruto". (27, frag.)

Extraído de Carta Encíclica Lumen Fidei (Papa Francisco)

viernes, 4 de octubre de 2013

CITAS DE LIBROS 2

La naturaleza de la creatividad
La creatividad es una cualidad originaria del funcionamiento del hombre... La reflexividad sobre sí misma, la capacidad de pensar sobre los propios pensamientos, abre el camino a la inusual capacidad, en el caso de los humanos, de generar nuevos conceptos, hipótesis, apreciaciones de situación, posibilidades de acción, incluyendo la posibilidad de apoyarse en lo que el entorno le brinda, con lo cual incrementa sustancialmente su capacidad de desenvolverse en el mundo. La condición creativa no es un don ni una rara condición, es parte de la naturaleza humana y depende de cómo se desarrolle el sujeto ( de Rendo y Vega).

Extraído de "Juego - Resiliencia - Resiliencia - Juego" 
de Susana Gamboa de Vitelleschi

CITAS DE LIBROS 1

Heridas de la vida
Muchas personas sufren por la falta de amor. Porque ya desde niños han hecho todo lo posible por ser apreciados y amados, pero no recibieron la atención y el cariño que necesitaban. Así les ha quedado el corazón herido y nunca tienen el amor que buscan, siempre se sienten defraudados. Porque en realidad esa herida de amor no se cura con compañía, caricias y atenciones. Eso es como una droga que a la larga no hace más que agrandar su necesidad interior, y la herida se vuelve más profunda.
Esa herida de amor se cura sólo en la soledad, enfrentando lo que uno siente, reconociéndolo con claridad, mirándolo de frente, poniéndole un nombre al propio dolor, y dándose cuenta de que no vale la pena vivir pendiente de esa necesidad, como mendigos y esclavos. Porque si uno no enfrenta esa soledad dolorosa y no acepta morir a esa necesidad enfermiza de amor, sólo utilizará a las personas para satisfacer esa necesidad, y así nunca podrá vivir un amor o una amistad de verdad.
Cuando uno enfrenta hasta el fondo su soledad interior, descubre que allí está el Señor golpeando a la puerta, con toda la fuerza sanadora de su amor divino. Recibiendo ese amor nos sentimos dignos, nos sentimos valorados de verdad, nos sentimos reconocidos gratuitamente, y entonces sí podremos dedicarnos a dar amor a los demás sin esperar que nos devuelvan algo. Sólo así sabremos por fin lo qué es el amor.

Extraído de "Un estímulo todos los días" de Víctor Manuel Fernández (Día 25 de setiembre)


domingo, 21 de julio de 2013

Regalos para ustedes, amigos míos...

Regalos que no tienen precio

1.- El regalo de Escuchar.
Pero realmente escuchar, sin interrumpir, bostezar, o criticar. Solo escuchar.

2.- El regalo del Cariño.
Ser generoso con besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos, estas pequeñas acciones demuestran el cariño por tu familia y amigos.

3.- El regalo de la sonrisa.
Llena tu vida de imágenes con sonrisas, dibujos, caricaturas y tu regalo dirá: "me gusta reír contigo"

4.- El regalo de las notas escritas.
Esto puede ser un simple "gracias por ayudarme", un detalle como estos puede ser recordado de por vida Y CAMBIARLA A UN TAL VEZ.


5.- El regalo de un cumplido.
Un simple y sincero "te ves genial de rojo", "has hecho un gran trabajo" o "fue una estupenda comida" puede hacer especial un día.

6.- El regalo del favor.
Todos los días procura hacer un favor.


7.- El regalo de la soledad.
Hay días que no hay nada mejor que estar solo. Sé sensible a aquellos días y da este regalo o solicítalo a los demás.

8.- El regalo de la disposición a la gratitud.

La forma mas fácil de hacer sentir bien a la gente es decirle cosas que no son difíciles de decir como "Hola" y "Muchas Gracias".

Los amigos son raras joyas, que pueden hacerte enojar y sonreír, que poco a poco aprenden a escuchar, a alentarte y ellos siempre abrirán su corazón a nosotros.

El texto que antecede no es mío lo extraje de otro blog http://foro.univision.com/, me lo enviaron por correo electrónico y me gustó mucho.
A todos mis amigos: ¡¡¡FELIZ DÍA!!! con un día de atraso, ya que todos los días son para festejar y cultivar este preciado don de la amistad. Gracias porque ustedes YA SON UN GRAN REGALO. DIOS LOS BENDIGA.

lunes, 1 de julio de 2013

Hermoso video para compartir en familia

Este es el link a un video que me compartió mi amiga Mechi a través del Facebook con el título "Orientaciones familiares". Ese es mi objetivo al publicarlo, ayudar a los papás a cumplir dignamente su rol. Aquí va:
Video para los papás

lunes, 24 de junio de 2013

El uso de las TIC para expresar AMOR

Las TIC, Tecnologías de las Información y la Comunicación, se crearon justamente con el objetivo de propiciar una mejor comunicación y ofrecer diversas fuentes de información. Si son usadas - como todo lo hecho por el hombre - para hacer el bien son excelentes herramientas o -como lo expresa mejor Pamela Livingston- óptimos asistentes.
En el día del padre, 16 de junio de 2013, nuestros hijos, las usaron par expresar su Amor... Aquí va el video que le regalaron al papá: